Quirós es tierra de paso y huella en esta ruta trashumante hacia Torrestío. Tierra de comienzo para unos, de fin para unos pocos y de paso para casi todos. Unos, quirosanos de asentamiento que iniciaron aquí su ruta de alzada y para otros, fue fin del camino al encontrar aquí la persona con quien compartir su vida y cambiar la alzada por acabar sus días en estas tierras quirosanas.

Se pierde en el tiempo desde cuándo Quirós fue ruta de paso. Hay estudios que remontan estas rutas trashumantes a través de los Valles del Trubia a la Edad del Bronce, relacionando las pinturas de los abrigos de Fresnedo en Teverga o los monumentos prehistóricos con la trashumancia de hombres y ganados hacia tierras babianas.

Hoy, hemos vuelto a pisar este camino que une Torrestío al puerto de Ventana y Quirós. El mismo que anduvieron los Templarios de Bueida, las reliquias de la Cámara Santa y el del mismísimo Jovellanos buscando una suave salida hacia la Meseta; el que atravesaran en la noche los aventureros del estraperlo o aquel en el que guerrearon moros y cristianos y también las tropas de ambos bandos en la última Guerra “In-Civil”. El mismo, al que a pesar de tanto andarlo, aún le quedó polvo, nieve y barro para que nuestros abuelos y nuestros padres con su ganado, esculpieran en él también su huella.

Hoy, de Torrestío a Quirós, sin duda hemos venido caminado sobre la Historia, sobre la misma que se recoge en los libros y que se esconde en cada piedra. Quirós fue puente hacia el puerto, cobijo y casa de puertas abiertas para los vaqueros de ayer y no quiere dejar de serlo para los caminantes de hoy.

Para recorrer con la palabra el camino y la memoria, forman esta mesa:

- Eva Martínez, Teniente de Alcalde del Concejo de Quirós.
- Alva Rodríguez, Directora del Museo Etnográfico de Quirós y su comarca.
- Ramón Álvarez-Estrada, quirosano descendiente de la familia Alvarez-Estrada de Torrestío.

MESA REDONDA DE QUIRÓS
Resumen de la mesa redonda de Quirós.
Casa de la Cultura, 8 de octubre de 2016.

- Roberto Osorio, Cronista oficial de Quirós .
- María Teresa Rodríguez, Presidenta de la Asociación Vaqueros de Alzada de Torrestío.
- Baudilio Fernández, vaquero que todavía alza con su ganado.
- Y quien les habla y coordina la mesa, María Luisa Pola, nieta de los últimos vaqueros trashumantes de Quirós.

Según información de Belén González ( historiadora de Quirós), el catastro del Marqués de la Ensenada (1734) contabiliza en Torrestío 800 habitantes y 124 casas habitables, 1 inhabitable, otra arruinada, una fragua, un hórreo y seis molinos harineros de una muela. También registra una taberna conservada por el vecindario por días y meses, pagando a una persona para que la tabernee, un real por cántaro de vino.

En cuanto a la nobleza, Diego Álvarez Estrada, es un hidalgo notorio de casa solar conocida y de armas pintar, que habitaba en una casa solariega que dos siglos más tarde fue vendida a un emigrante retornado y se le empezó a conocer como casa El Habanero. Hoy casa rural conocida hoy como la Solana.

Como descendiente de aquella casa solariega de Torrestío nos acompaña hoy en la mesa Ramón Álvarez Estrada vecino de Quirós:

Ramón: “Mientras hablamos, os estoy pasando el escudo que estaba en esa casa de los Álvarez Estrada y que cuando mis tatarabuelos vinieron a Quirós lo trajeron con ellos, no obstante, hay otro escudo que está en Torrebarrío debajo de la iglesia, en unas casas que llaman el barrio de los señores, allí hay también un escudo de los Álvarez. De este último tuve conocimiento hace 20 años aproximadamente, cuando Vicente el cura (Vicente González, historiador) me acompañó y me lo enseñó. Sin embargo, no son iguales, no sé si es otra rama de la familia, lo ignoro.

Mi abuelo nació en 1832 y yo tengo 80 años, son dos generaciones en dos siglos es una barbaridad, tengo familiares vivos que no conozco y de quien soy tío abuelo, siendo ellos mayores que yo, es curioso.

Cuando mi abuelo vino para Quirós, se estableció en San Vicente de Nimbra y posteriormente hacia el año 1900, mi abuelo quiso comprar el Café Oriental en Gijón, para ello vendió un rebaño de ovejas que tenía a medias con el padre de Ramiro "el capador" (Genaro Rodríguez Barrera), cuando llegó con el dinero ya lo habían comprado otro. Entonces fue cuando con el dinero hizo el Molinón en San Salvador.

Mi padre en Torrestío hizo la casa que todos conocéis como la de Máxima. Él era capitán de la marina mercante y la hizo muy pequeñita, puso literas en el desván, todo muy pequeñito. Después se metió en la casa, cuando guerra, una señora bastante mayor a la que nunca le cobramos renta. Ella venía de vez en cuando por Quirós y nos traía un kilo de lentejas, arvejos... venía a caballo, a lo mejor cada dos años. Más tarde la vendimos a un capataz de la mina de almagre, que se llamaba Buto y poco más puedo contaros”.

Marisa: ¿Qué recuerdos tenéis o qué oías contar?, ¿qué pensaban en Quirós de aquella gente que alzaban por sus caminos, con sus cosas, sus animales, haciendo noche en La Vigutiérrez o en el Posaorio? Baudilio: “Buenas tardes a todos. Yo recuerdo lo que me contaba mi madre.

Empecé de crío a subir y después, más tarde, continué con el ganao. Conmigo se terminará la alzada porque la juventud ya no quiere esta vida.

Ahora subo y bajo en camión, pero mi madre iba por Quirós siempre hasta que abrieron el Puerto Ventana. Echaban tres días. El primero dormían en Villanueva de Santo Adriano, el segundo en Ricabo y de allí al Puerto Ventana; llegaban por la tarde a Torrestío.

El Puerto de Ventana lo tengo pasado tanto que si me vendan los ojos sé para qué lado están las curvas. Poco tengo que añadir, porque sería repetir. Pienso que si hay que volver a subir y bajar con animales, pitas,… no creo que ya lo hiciera nadie. Era un sacrificio. Mi bisabuela, cuando la guerra, bajó de Torrestío y tardó varios meses en llegar a Las Regueras a causa de la misma”.

Roberto: “Yo tengo alguna grabación de mi abuela y de gente de aquí y tenían buena referencia, los veían pasar con todo aquello, las alforjas enllazadas, los calderos, las pitas... Mi güela la de Ricabo, Isolina, que tiene ahora 96 años, me contaba que en su casa dormían los de la familia de Ramiro "el capador" y que a cambio la relación era tan buena que esta familia sembraba una tierra de arvejos en Torrestío (que aquí no los había) y luego iban ella y la hermana a sallar y recogerlos cuando correspondía en contraprestación de darles resguardo cuando subían o bajaban.

Arturo el de Ricabo se acuerda de cuando eran guajes y bajaban a verlos pasar porque traían vacas pintas, en Quirós no las había y no las habían visto en ningún lado. Está claro que los que iban, venían y traían noticias, comida, mercancía.

La gente de la parte alta de Quirós, como Ricabo, la relación con Babia era mucha, las madreñas y los xugos iban para allá y a cambio traían arvejos o lo que tocara”.

Mª Teresa: ¿Cómo se llamaba la familia de tu abuela, Roberto?

Roberto: Casa Luciano y Máxima de Ricabo. “Mi abuelo era madreñero y bajaba hasta la feria de la Grandiel.la en Luna, a venderlas. De Ricabo iban 15 ó 20 madreñeros.

Yo siempre oí hablar bien de los vaqueros y las relaciones también eran buenas, comunicaban noticias, Quirós fue un lugar de paso importante de personas y mercancías con lo que ello conllevaba.

Loa vaqueros forman parte de estos caminos quirosanos, de los recuerdos de nuestros mayores. Su paso en cualquiera de las dos direciones indicaban cambio de estación. La gente a finales de la primavera cuando os encaminabaís a Torrestío, era un aviso para los segadores quirosanos podían ir templando sus aceros para la siega en Babia, segaban primero allí y luego en Quirós.

El retorno de las tierras babianas cuando bajaban en el otoño, era el anuncio de la seronda y de que aquí las castañas estaban esperando.

Mi güela la de Villagime decía: los que iban pa Turrustío. Mucha gente aquí lo decía.

Desde el principio de la historia los pueblos eran trashumantes, iban detrás del ganado buscando pasto, luego se fueron asentando.

Todos tenemos sangre de trashumantes, aunque sea lejana.

Yo creo que vuestra iniciativa de recuperar estas rutas, tiene un gran sentido, como homenaje a los mayores, conservar una tradición, algo que no se debería de perder y que es bueno lo que hacéis, el transmitirlo de generación en generación. Y como decimos los quirosanos "que no haya novedad, que vayáis y volváis sin novedad”.

Marisa: Yo creo que eso es muy importante seguir manteniendo lo que vivimos o lo que nos transmitieron…¿Qué opinas Alva?

Alva: “Soy consciente de lo que tenéis quienes hacéis alzada, como los que no la hacemos pero conocemos el camino. A mí me parece asombroso la cantidad de información que tenéis, tanto escrita como oral. Eso es algo que no todo el mundo tiene y a mí me sorprende.

Los de Somiedo o de otros lugares (sin menospreciar a nadie) tienen el renombre de vaqueiros de alzada, porque hubo un antropólogo primero, luego hubo muchas más personas, evidentemente, que tiraron de ello y por eso se reconocen hoy los vaqueiros de Asturias.

Yo, mi propuesta, porque creo que lo que estáis haciendo es muy bueno, es realizar unas jornadas antropológicas, ya que lo que haceis es antropología pura y dura. Tenéis material físico, soportes de todo tipo, una colección de fototeca alucinante. Tenéis los ingredientes suficientes para hacer por lo menos 10 jornadas antropológicas, que, además, pueden ser un estímulo para la colaboración vecinal, con un objetivo básico y fundamental, el conocer, impulsar y mantener esa sociedad y esa cultura trashumante que aún se conserva.

El Camín Real de la Mesa, la Calzada Romana, etc., se conocen porque gozan de un soporte. Primero se hizo un estudio turístico y de recursos; después se puso en valor, en sobre valor, el proyecto.

Alzada de Torrestío, verdaderamente lleváis poco tiempo, pero vais a salir adelante con vuestras rutas sin olvidar un aspecto importante de la misma que es la alzada; su esencia.

Intervienen algunas personas de la audiencia y destacamos las palabras emocionadas de Ismael Suárez Rodríguez porque resumen los recuerdos que los vaqueros de Torrestío guardan de su paso por Quirós:

“En Quirós estoy desbordau, toy preocupau, contento y muy emocionau, porque cuando hablan de las familias que pasaron por aquí, tócame el amor propio, porque tengo una deuda con Quirós, siempre lo diré.

Mi madre murió con la ilusión de venir a Quirós a decir adiós a familias que tenía en Quirós. Yo nací en Torrestío y alcé siempre por Teverga porque se había fundido un puente en Ricabo y Bautista Perín, que era el que más conocía el camino, le dijo a mi madre que no era conveniente que fuera por allí, porque al desviar las vacas fuera del sitio de costumbre le diban dar trabajo y que por Páramo era mejor el paso.

Asi que empezamos a ir por Teverga. Pero mi madre vino de cría, vino de adolescente, vino de moza, vino de casada y vino con hijos por Quirós El primer cochucu que compré, dijo mi madre:"ahora que tienes coche vamos a ver a familias, amistades que tengo en Quirós". Pasaron 6 meses y otra vez me pregunta: “¿cuándo vamos a Quirós?” Cuando tienes pocos años no lo entiendes, ahora ves la oportunidad que tuviste de coger algo que ya se fue.

- Pero mama ¿qué tienes tú en Quirós?,
- Bueno tengo en Ricabo, tengo en Bueida, en el Posaorio no habrá
nadie pero tengo buenos recuerdos...

Esto fue alargándose hasta que se enteró que en la Vigutiérre vivía Soledad, sola y tenía 100 años. Así que me dijo: El domingo vamos a Quirós. El viernes empezó mi madre a hacer unes galletes, meteles en una cajina y hala….

Na más pasar Caranga p'arriba empezó: aquí dormía fulano, en este sitio dormía mengano, !Vete despacio! Al llegar al pantano, como que se había perdido, pero no dijo nada, calló la boca. Cuando llegamos dijo, !Ye ésto!, ye la Vigutierre. Una casa abandonada con prao delante y antes había un pino, que si no ye pol pino hoy no encuentro la casa.

Bueno paré allí y dice mi madre:!Lo que era la Vegutierre y lo que ye!, mira ahí metíamos les yegües, allí les vaques, porque la yegua tenía que dormir a techo por si venía sudando. Yo pensaba, esto ta abandonao, aquí no hay nadie. Mi madre salió del coche y díjome: voy enseñate les cuadres. Claro, para ella aquello era un imperio pero yo veía una casa en desuso.

Cuando vamos a cruzar la carretera se abre la puerta, como si la abriera el aire, y aparece una mujer de estatura fuerte, sin estar gorda y no era alta, de mediana estatura:

- ¿Dónde vais?
- Mi madre: a vete.
- Pues ya me táis viendo, ¿qué queréis?
- ¿No me conoces?, diz mi madre,
- Contéstale ella: no y tú a mí tampoco.

Aquella mujer tenía en la mano una escoba, estaba atravesada en medio de la puerta y si iban a robar había que pasar por encima de ella. Dijole mi madre, soy hija de Duardo el de Torrestío. Deja caer el palo, se abrazan, se serenan, vuelven a abrazarse llorando y riéndose todo a la vez y en esa emoción pregunta:

- ¿Tú quién eres Josefa o Sabina?.
- Soy Josefa.

Entramos pa dentro y recuerdo la cocina bastante oscura. Mándame bajar unos pocillos, moler café, poner mantel y pregúntale a mi madre:

- ¿Tú padre?,
- Murió
- ¿Fai mucho?
- Cuando la guerra.
- Lu jodieron.
- No, no de muerte natural.
- Pues tenía menos tiempu que yo...

Tuvieron media tarde hablando y dijo: si venís hace poco no me encontráis aquí. Fui a EEUU, llevome menos tiempo que a vosotros dir a Torrestío con les vaques.

¿Te acuerdes, dice ella, cuando dormisteis en la cama con la mi hija les dos?, llegasteis como si hubierais caído en el río, pingando, quité la ropa mojada que traíais y metivos en la cama desnudas con la mi hija. Mi madre se acordaba y empezaron a llorar las dos.

“A todos los quirosanos que nos acompañaron y ayudaron en tantas ocasiones, sólo puedo dar las gracias por lo que hicisteis por mi madre.”

Antes de terminar Ismael quiere contrastar la historia que Soledad les contó sobre Juan, su marido: Vinieron a buscarlo y los conocí, y no me gustaron porque uno no daba la cara. Mientras hablaban con él bajé y le dije que se cambiara de ropa por si tenía que ir a Proaza u otro lado. El mi Juan era muy inocente, pero esto lo pilló. Entonces subió a cambiase pero huyó por una ventana trasera al monte.

Ismael pregunta si alguien conoce esta historia que les contó Soledad.

Roberto: “Sí, saltó a la pumarada por la ventana. Había una chamuerga y una saltaera y dejó las huella de barro en ella. Entonces dio la vuelta y regresó a casa y de allí lo pasó a Babia mi bisabuelo. Sus perseguidores al ver las huellas continuaron tras él camino de Bermiego”.

Ismael agradece la respuesta.

 

Grabación: Ana Josefa Rodríguez
Vaciado y resumen: María Luisa Pola
(Asociación Ruta vaqueros de Alzada de Torrestío)

tarde tiene lugar un mesa redonda en Teverga durante la cual los vaqueros o gente que mantuvo contactos con ellos narran experiencias y cuentan anécdotas que ayudan a comprender mejor la vida de alzada de Torrestío. Las informaciones que afloran en estos actos siempre resultan interesantes porque generan recuerdos en los interlocutores y en la audiencia y, además, brindan la oportunidad de contrastarlos.

Como viene siendo habitual la mesa la coordinó Celso Peyroux. Empezó la sesión dando la bienvenida a los asistentes y agradeciendo a quienes tuvieron la feliz idea de proyectar estas rutas que contribuyen a rescatar la memoria de nuestra trashumancia.

A continuación presentó a las personas de la mesa: Manuel Hernández geógrafo, concejal de Cultura de Gozón; Benedito Rodríguez de Siero, de familia vaquera de Torrestío, quien vivió la trashumancia en sus años jóvenes; Concha Diez de Pruvia, de la familia de casa Engracia, que nos narra sus subidas a Torrestío con su familia; Marina Alonso de la Focella, testigo de paso de los vaqueros cuando subian y bajaban siguiendo la ruta de La Focella- Brañas de las Navariegas-Torrestío y José González (Fontanal), antiguo transportista del almagre que diariamente cruzaba Torrestío con su camión para subir a cargar mineral a la mina almagrera.

mesa teverga1

“De les marines al puertu”, título de esta III Ruta de subida, se debe a que la andadura se inició en Verdicio, al lado del mar y de la iglesia y cementerio donde descansan vaqueros que hasta comienzos del siglo XIX trashumaban a Torrestío y al puerto de Somiedo. La presentación de los vaqueros de Verdicio y de y sus asentamientos de invierno corrió a cargo de Manuel Hernández quien ofreció una interesante charla y tuvo la amabilidad de proporcionarnos su escrito, el cual puede leerse en el artículo que reproducimos al final de esta mesa redonda.

Manuel responde a la pregunta de Peyroux sobre la existencia de vínculos entre los vaqueros de Gozón y la gente de Torrestío diciendo que desconoce ese dato, pero lee un listado de apellidos de los vaqueros de Gozón que en el año 1872 iban a Torrestío. Esta relación aparece en el escrito antes reseñado.

Benedito: “Hizo 70 años ahora que fui a pie Torrestío por primera vez. La segunda noche de salida desde Llanera dormimos en Páramo. A la mañana siguiente ya pasamos La Puerca. Entramos por les Brañes de Páramo y allí encontramos unos extraños, posibles fugitivos o asaltadores de caminos". (Aquí cuenta lo que llama una película del oeste, que pudo haber sido un serio encuentro pero, que quedó en un conato de ataque cuando los asaltantes descubrieron que ellos eran vaqueros de alzada).

“Al regreso de la Mili mi cuñado, Tito el Campón, me pidió que fuera a buscar las vacas a Torrestío. Corría el otoño 1956 y al y al pasar con las vacas y yeguas por Proaza ya estaba obscureciendo. Allí tuve un altercado con un americano que viajaba en una Rubia de aquellas (caminoneta de madera) conducida por su chofer. Yo iba a caballo y delante de mi, en la montura, llevaba un xato que no podía caminar. La madre del animal se atravesó y la caminoneta atropellola, entonces salió el americano buscando explicaciones y llamó a la guardia civil. Llegaron los civiles y nos pidieron la documentcación. Yo les presenté el carnet de cabo del ejército y los guardias se cuadraron y me dejaron pasar”.

“En Torrestío antes se trabajaba más que ahora: se cultivaba arvejos, lentejes, garbanzos y había truchas en el río… En mi época había unas 57 familias de vaqueros que bajaban a Asturias cada otoño. Recuerdo una vez bajando el Puerto de Ventana a la feria de Teverga que me llegaba la nieve hasta la rodilla,...Malos y buenos recuerdos. Yo llevaba 10 u 11 animales e iba d´alpargates. Entre los recuerdos del monte, a mi me gustaba andar por allí, recuerdo que ví dos lobos en el alto de la Collada y una perra mastina púsose a perseguir a un lobo y yo creo que lo llevó hasta Les Navariegues”.

“También recuerdo que una vez que en Xuguera vi a una osa con su osezno y de susto no me llegaba la camisa al cuello, corría que nun tocaba el suelu!....”

Concha Diez Rodríguez de Casa Engracia de Torrestío. Antiguamente se la denominaba Casa J. Ramón de Laura. La casa de Pruvia estaba situada en los terrenos del actual campo de golf de Barganiza y también se la conocía por Casa J. Ramón Laura. Concha narra sus idas y venidas a Torrestío, al comienzo de los años 50: “Cogíamos el coche de Línea Alvarez- González en Foncalada, hasta Teverga y allí hacíamos noche en casa Domingo Alija, que compraba sacos de lana para mandarla a tejer mantas. En la pared del establecimiento todavía están las señales donde amarraban los caballos”. “Si el tiempo lo permitía íbamos andando a dormir a Páramo a Casa José, o a Casa Francisco. También en el verano hubo veces que dormíamos en La Focella en Casa Josefa Perín, que no nos cobraba porque era hermana de Bautista Perín de Torrestío, que vivía en la Bargaña. Incluso en algún viaje logramos llegar hasta las Brañas de las Navariegas y parar allí porque amenzaba llover o hacerse noche. Recuerdo una vez ir cuando José Xiromo y abrimos una de aquellas brañas y entramos a descansar hasta el amanecer que volvimos a caminar hasta Torrestío”.

“También fui por Ventana. Después de dormir en Páramo íbamos por el camino viejo, porque no había carretera. Una vez que había venido un americano de Casa J. Manuel de Laura, alquiló el coche de Ramón de Lince, que hacía de taxi, y nos llevó hasta La Verdial, a la entrada del Monte Grande hasta donde llegaba el camino empedrado. A partir de allí ya no podía pasar y seguimos andando hasta Torrestío.

Para volver a la Barganiza hacíamos igual. Bajábamos a dormir a Teverga y desde allí cogíamos el coche de Línea hasta Oviedo. Después otro hasta Pruvia. Cuando empezó la mina en Torrestío ya podíamos bajar y subir en los camiones hasta Trubia. Esto acortaba y facilitaba mucho el viaje.”

Marina fue testigo de paso de los vaqueros que atravesaban el puerto por las Navariegas. Este era el camino más corto entre Teverga y Torrestío y siempre que el tiempo lo permitía era el más utilizado por los vaqueros. De ahí la gran relación existente entre la gente de Torrestío y la de la Focella.

Agradece que se recojan estos datos sobre la trashumancia de los vaqueros y dice:

“A mi, que me gustan todas estas cosas de antiguo, traer estos recuerdos me parece estupendo, maravilloso,…Yo misma tengo algunos recuerdos de cuando se veía a la gente bajar por Las Navariegas con las vacas, caballos y las gallinas en cajas,.. Recuerdo una vez que una señora venía con una oveja parida y traía el cordero recién nacido en brazos. También recuerdo otra vez que llegaron a La Focella con bastante nieve y mi madre quitó una manta de debajo del colchón, de esas que llamaban milicianas, (creo que eran mantas de cuando la guerra) para que la señora tapara las gallinas que traía en un caja. Mi madre le dijo: tapa esas pitas porque si no se te van a morir de frio. Y me quedó ese recuerdo de niñez… de ver como tapaban las gallinas y dejaban agujeros para que respirasen.

Recuerdo otra vez que llegó a La Focella gente que subía a buscar el ganado a Torrestío. Durmieron en mi casa y salieron por la mañana temprano pero como se hacía tarde y no regresaban los vecinos del pueblo fueron en su contra y espalando la nieve les ayudaron hasta llegar a Presorias con el ganado.

El padre de Teresa era íntimo amigo de mi padre y no pasaba una vez por Páramo, que no subiera a ver a mi padre, incluso cuando no había carretera. Y antes de que se hiciera la carretera de Ventana, cuando pasaban por La Focella, recuerdo que se paraba en casa. Ataba el caballo en una anilla que había en la escalera y subían los dos arriba, comían y charlaban de sus cosas durante tiempo, y el acababa diciendo: “que marcho, que tengo que pasar Las Navariegas antes de que obscurezca porque sino igual me salen los lobos…”

Conocíamos a familias de Torrestío: a los de Manuel de Loro, a los del Sevillano, a los del Parrondio,…Yo iba con mi padre a la Fiesta de Sacramento y una vez comimos en casa del padre de Teresa (Casa Juaco Barrera) y otra en casa Clotilde el Parrondio.

Venían con caballerías y vacas y las metían en los prados y en las cuadras vacías de allí. Esa pobre gente ¡lo que tenía que luchar para vivir!, porque los que venimos de la labranza sabemos lo duro y esclavo de esa vida y a ello se añade los trabajos y peripecias que traía la alzada de los vaqueros subiendo y bajando al puerto todos los años.

Antaño también marchaban de La Foncella en el invierno. Cuando murió mi abuelo materno yo tenía 6 años y me acuerdo lo que me contaba, para hacerme rabiar: cuando comenzaba a invernar la gente ponía los aperos y cacharros de casa en los caballos; montaban a los críos encima y los padres marchaban a pie. Entonces les preguntaban a los nenos: “Pa onde vais?”Y ellos contestaban con voz y cara triste: Vamos pa la marina”. A lo que les respondían: “Bueno hombre pa la marina vaís bien”. Y cuando subían, los niños venían agarrados al asa del caldero y muy contentos les decían: "Vamos pa la Focella, alta y fresca./Arre burro, tente neno, y/ agarrate al asa del caldero!".

José González (Fontanal), antiguo trasportista que bajaba mineral de hierro desde la montaña del lago La Cueva, cruzando diariamente Torrestío.

(Peyroux, antes de la intervención de Fontanal, recuerda a los camioneros que hicieron el transporte del almagre; la carretera teñida de rojo; el depósito que había en Páramo y también menciona su experiencia de los cuatro meses que trabajó en la almagrera).

Comienza Fontanal: “Estoy aquí en esta encerrona gracias a Ismael y a Maruja La Braña, María Teresa. No creo que se nos deba tratar de héroes a los camioneros del mineral. Era un oficio un poco arriesgado, pero eso es todo. Éramos jóvenes, teníamos valor, y tal vez algo poco conocimiento. Bajábamos el mineral a Fábrica de Mieres y luego a Ensidesa.

La vida del camionero era sacrificada, siempre con sueño, pero no con hambre; comiámos bien. Tomabamos una copina después (que ahora no se puede tomar) y un Farias. Saliamos a las 5 o 6 de la mañana de Asturias, con una copina… Llegabamos a Casa del Parrondio y allíhabía que desayunar algo y esperar a que te tocase el turno de carga, porque a lo mejor había 20 o 30 camiones delante de ti. Después de cargar bajábamos con el mineral.

Subir a la Farrapona no era problema. El tema era subir a la 6ª planta, a cielo abierto. Estabas encima del Lago y para bajar había que hacer maniobra. Si aquello no respondía… era el final. Llevaba un Pegaso 165 de 12 Tm. Ismael, que sabe mucho de eso, dice que el mi camión fue el primero que subió aTorrestío con freno lento. Se cargaban era entre 14, y 15 toneladas. Yo estuve desde el año 62 al 68. Pero la mina siguió abierta hasta más adelante… unos cuantos años más todavía. Nos pagaban al mes; los Orejas eran siempre buenos pagadores.

La carretera era estrecha y el pan nuestro de cada día era dar marcha atrás para cruzarse con otro camión. Teníamos nuestras propias reglas de respeto como profesionales: siempre le correspondía al camión vacio hacer la maniobra de marcha atrás. La convivencia entre los camioneros era muy buena. Cuando alguien estaba en apuro se acudía en ayuda unos a otros. Un pinchazo era lo habitual, eso no era un problema; había alguno que otro percance, pero se solucionaban.

Los vínculos con Torrestío eran buenos. Yo personalmente tenía parientes allí: Los padres del Ismael siempre estaban dispuestos a ayudar. No había problema.

Los camiones se compraban con una hipoteca. Yo tengo unas vivencias muy importantes de esa época. Estando en Torrestío nacieron mis dos hijas. Recuerdo que cuando nació ésta (la señala) yo me enteré cuando llegué a casa. Me dijeron: tienes un niño aquí. Y yo no me lo esperaba.

Mucha gente de Torrestío bajaba con nosotros hasta Trubia u Oviedo. Nos paraban y los montábamos. Hasta Teverga no había transporte alguno, de modo que tanto los mineros como la otra gente siempre bajaban con nosotros. Los camiones eran un modo habitual de trasporte de pasajeros hasta Teverga.

Marina interviene y dice que los camioneros cuando llegaban a Páramo preguntaban: A ver, ¿cuántes chavalines quieren subir?,¡La más guapa pa mi…!

Fontanal dedica un recuerdo emocionado a sus compañeros que ya no están y agradece que la vida le haya dado la posibilidad a sus 80 años de contar con esta experiencia.

Después de algunas intervenciones por parte de la sala, que lamentablemente no se han podido recoger debido a las deficiencias de la grabación, Peyroux lee un epílogo para cerrar el acto que se resume esta frase suya: “Cuando un día no sepas a dónde caminar, vuelve la vista atrás para saber de dónde procedes”.

El acto finalizó con la entrega de un pequeño obsequio a los participantes de la mesa por parte de las alcaldesas de Teverga, Mª Amor Alvarez Ardura y de Las Regueras, Maria Isabel Méndez, en agradecimiento a su colaboración.

 

Grabación: Pedro Busto.
Vaciado y resumen: M Teresa Rodríguez y M Jesús Álvarez
(Asociación Ruta vaqueros de Alzada de Torrestío)

Coordinó la mesa Celso Peyroux, cronista oficial de Teverga, quien manifestó su contento por participar un año más en esta Ruta vaqueros de alzada de Torrestío.

Mª Teresa Rodríguez presentó a los integrantes de la mesa que vivieron la alzada a pie y a dos estudiosos del tema: Rosa Mari Rodríguez (La Piedriquina) y a Pedro Paniagua (comisario de la exposición que hubo en Llanera sobre la trashumancia). ...continúa leyendo Mesa Redonda de Teverga – Mayo 2015

Integrantes de la mesa: D. Vicente José González (quirosano, historiador, arqueólogo y gran conocedor de la Historia Medieval de Quirós), Dña. Belén González (quirosana e historiadora), Dña. Vicenta Aurina García (quirosana y poeta), D. Arturo Fernández (quirosano y vecino de Ricabo), D. Faustino Iglesias (vecino de Oviedo, quirosano de Rodiles quien compartió vivencias con los vaqueros de Torrestío cuando trabajó en Torrebarrio), D. Roberto Osorio (Cronista oficial de Quirós). Ejerce como moderador D. Ovidio García García alcalde de Quirós). ...continúa leyendo Mesa Redonda de Quirós – Octubre 2014

Resumen de las intervenciones de los vaqueros de alzada que hicieron la ruta.

Con ocasión de la I Ruta de Alzada Las Regueras-Torrestío tuvo lugar en Teverga el 10 de mayo del 2014 una mesa redonda coordinada por Celso Peyroux. A lo largo de una hora, que resultó corta, vaqueros y descendientes fueron interviniendo y narrando sus experiencias de cuando hacían la alzada a pie. Algunas intervenciones fueron anécdotas divertidas, otras electrizantes y casi todas emotivas. Como dijo la presentadora “estamos asistiendo a un momento histórico, porque por primera vez, vamos a reunirnos gentes interesadas en la ruta: familiares, amigos y conocidos que hicieron la alzada a pie”. ...continúa leyendo Mesa Redonda de Teverga – Mayo 2014