Josefa Suárez convertida en vaquera de Torrestío

Josefa Suarez
Josefa Suarez

En el verano de 2007 Pedro Busto y Julio Zapico, de la asociación Vaqueros de les Cabañes, realizaron una entrevista a Josefa Suárez en Torrestío. Josefa era nacida en Parades (casa Xiromo), Las Regueras, y en 1944 casó con Joaquín Rodríguez de la misma parroquia. Establecieron su hogar en Oviedo pero dos años más tarde fueron requeridos por su padre, Genaro La Braña, para seguir con la tradición familiar de ir Torrestío. De este modo Josefa se convierte en vaquera consorte. Mujer trabajadora, lista y valiente donde las haya, desempeño su trabajo como la mejor vaquera y fue, además, admirada y querida por quienes conocieron su generosidad, sentido del humor y de la amistad. En mayo de 2014 fue merecedora del título de “Vaquera Mayor”, concedido en la Primera Ruta de Alzada Las Regueras-Torrestío.

Presentamos aquí un resumen de dicha entrevista, donde Josefa narra como hizo la alzada a pie y como era la vida en Torrestío en los años 50 del siglo pasado. El video de la entrevista completa se puede ver en YouTube. También en youTube se puede ver otra entrevista realizada por los mismos autores a Mari Bobes y a Josefa el año anterior.

- ¿En qué época subíais a Torrestío?

- En marzo subíamos algunos, pero más bien en abril. Recuerdo una vez que cruzamos el puerto hacia el 20 de marzo y que nos ayudaron a pasar unos hombres de Páramo y de La Focella. Había tanta nieve que no pudimos pasar por Ventana y tuvimos que cruzar la montaña hasta llegar a la Curva del Muerto. Caminábamos con barachones de madera por encima de la por encima de nieve y con una bota de vino al hombro. Una vaca, la mejor, iba rompiendo el camino por entre la nieve que le subía hasta los pechos y se le iba dando pan para que anduviera. Cuando cansaba, se cambiaba por otra. Así, hasta llegar al Puerto de Ventana. Y con una moyadura que se fundían los plomos. Después ya tomábamos rumbo a la Collada y desde allí bajaban las vacas solas. En el pueblo había nieve pero los caminos estaban limpios porque la gente espalaba la nieve con palotes. Antes no había máquinas quitanieves.

Algunas veces se bajaba por Porcineiro, donde antiguamente había una Venta desde la que tocaban las campanas para ayudar a los caminantes necesitados.

Más tarde ya traíamos las vacas en camión. Descargábamos detrás del alto de la Collada y los animales venían solos hasta el pueblo. Si traíamos animales pequeños entonces descargábamos el camión en el pueblo.

-¿Quién rompía mejor la nieve las vacas o los caballos para pasar?

Las vacas, las vacas. Siempre se ponía primero la mejor vaca. Los caballos andan peor por la nieve. Recuerdo una vez que pasamos con Jesús de Bobes y el mi Juaco (Dios tenga en la gloria a los dos) y que alternábamos la vaca nuestra, que se llamaba “la Voluntaria”, con una de Jesús que llamaban “la Española”, creo. Eran unas vacas muy buenas.

- ¿Cómo sabíais cuando se podía pasar el puerto?

- Mi suegro, Genaro, solía mirar hacia los puertos y sabía cuando se podía marchar. Decía: “ya se avisten los praos de LLadines verdes. Ya hay comida en Torrestío”. Y entonces preparábamos la marcha. Por eso decían los invernizos de Torrestío “vienen cuando salen les primeres yerbes y marchen cuando se acaben les últimes”. Tenían razón.

- Venían siempre por la misma ruta?

- Antes de hacer la carretera de Ventana cruzaban por la Focella y también iban por Quirós. Subían por Ricabo, iban por la ermita de Trobaniello y pasaban después por el puerto de Ventana.

- Subían todos los vaqueros el mismo día?

- No. Cada uno organizaba la marcha cuando podía. Algunas veces, si había mal tiempo o era muy temprano, preparaban la subida con otra familia, como cuando subimos con Jesús de Bobes.

- ¿Recogíais yerba en Asturias?, ¿Cómo os arreglabáis si estábáis aquí en Torrestio?

- Iba alguien para allá y metíamos gente. Además allí siempre quedaban mis suegros y una hermana soltera de Juacu. La casa de allí estaba abierta todo el año.

- ¿Y el regreso?

- Cuando se iba para Asturias, si estaba muy nevado, algunos salíamos juntos y la gente del pueblo, después de todo, iba ayudarnos hasta dejar la nieve. Luego ellos tenían que regresar al pueblo los probes… entre la nieve. Mientras que nosotros íbamos hacia lo bueno… Había una “sociedad” mucho mejor que la que hay ahora.

- Había andechas de más de veinte personas. Yo recuerdo una de ir a segar una tierra de los del Sevillano hacia Valverde, en los Carrariegos. Segábamos a la luz de la luna. Había una juerga… recuerdo que nos dieron galletes y anís. En otras casas daban anís y pan. Había una “sociedad” muy distinta a la de hoy…

- Cuando vine la primera vez a Torrestío a casa del mi hermano (que estaba casado con una vaquera de aquí), yo no conocía las costumbres del pueblo. Acuérdome que yo estaba soltera y vinieron decirme que iban hacer baile porque estaba yo. Era con gaita y acordeón y tocaban Nemesio y Antonio Cándida. Había unos garrafones de vino y daban unos unosbollinos de pan que hacían en la panadería de casa Barriada. ¡Había mucha gente y buena sociedad. Hacían un baile de bienvenida y de despedida.

- Otro día vino Piedad la de Adela a invitarme a bajar a la fiesta del Rosario a Genestosa (porque se lo había pedido el mi Joacu, que ya salía conmigo). Pero el mi hermano José no me dejaba ir porque el baile era de noche y decía que como iba yo andar por ahí como hacienda sin dueño por la noche. Pero Piedad insistió en que fuera con ella en la yegua y que ella llevaba la merienda. Así que fui montada en la yegua de Piedad, pero como la costumbre allí era que el hombre llevara a la moza montada con él, nada más salir del pueblo Joacu dijo que pasara a montar en la su yegua. ¡Yo no quería pero tuve que pasar!

Llegamos a Genestosa entre ver y no ver y allí juntámonos más de veinte en el bar de Pedrón, que daba vino a los que bajábamos de Torrestío. Depués había baile y una moza cantando, así que animarónme para que cantara (yo cantaba bien)… no me acuerdo que canté pero aplaudieron mucho. ¡Bueno, que volvimos a Torrestío cuando era casi de día!

Con las montañas del Aramo todavía vestidas de blanco y Torrestío cubierto, al igual que cuando partían con los animales antaño, Josefa realizó su última alzada el 24 de marzo pasado, dando muestras hasta el final de su vida de ser una auténtica vaquera.

Luis Joaquín Barriada
Abril 2015